miércoles, agosto 23, 2006

Four fingers

Ahora que la explosión demográfica ha llegado a niveles inimaginables hace 20 años me doy cuenta de muchas cosas que antes ni me preocupaban, como disfrutar del silencio, de una vista limpia de cualquier paisaje natural, o del olor del "aire puro" que antes encontraba en cualquier jardín bosque o hasta terrenos baldíos. Son cosas que ya van quedando como simples memorias... cosas que abundaban cuando la ciudad era pequeña y no tenía tantas complicaciones como centros comerciales, cines y pasos a desnivel, todo tiene su costo. Y la gente que puede se va siempre a buscar otro lugar para invadir y destruir.


Así me pasa; antes, cuando no había tanta complicación material tenía muchos amigos, que se la rifaban por mi, y yo por ellos, que bastaba un telefonazo en donde se escuchara mi voz medio agüitada para que en seguida llegara mi amigo a platicar y ver como me podía ayudar, y de mi parte hacia ellos lo mismo.

La gente crece y se transforma, o se deja transformar.

La mala racha empezó hace mas o menos tres años...... yo tenía dos manos con siete dedos en cada una.
Los amigos se cuentan con los dedos de las manos.
Hoy me quedan dos manos.... con dos dedos en cada una.
Es una mutación amoldada a las circunstancias de esta guerra, no se si gané o perdí, solo sé que la racha ha cambiado de forma y yo con ella. Mis brazos se atrofiaron un poco y ya no puedo abrazar con facilidad, pero ese no es problema para mis cuatro dedos.


Todavía puedo utilizar una pala para cavar 10 tumbas de los amigos muertos en batalla, envolveré su cuerpo en la bandera de la lealtad y al sepultarlos la plegaré y las tendré en mi vitrina, para recordar a los héroes caídos en acción, que como en toda guerra no murieron maldiciendo al enemigo, sino llorando y cagándose del susto y del remordimiento, por haberme dejado peleando en el frente.

Que en paz descansen.






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martes, agosto 22, 2006

Del Maestro Sabines

Canonicemos a las putas.

Santoral del sábado: Bety, Lola, Margot, vírgenes perpetuas, reconstruidas, mártires provisorias llena de gracia, manantiales de generosidad.
Das el placer, oh puta redentora del mundo, y nada pides a cambio sino unas monedas miserables. No exiges ser amada, respetada, atendida, ni imitas a las esposas con los lloriqueos, las reconvenciones y los celos. No obligas a nadie a la despedida ni a la reconciliación; no chupas la sangre ni el tiempo; eres limpia de culpa; recibes en tu seno a los pecadores, escuchas las palabras y los sueños, sonríes y besas. Eres paciente, experta, atribulada, sabia, sin rencor.
No engañas a nadie, eres honesta, íntegra, perfecta; anticipas tu precio, te enseñas; no discriminas a los viejos, a los criminales, a los tontos, a los de otro color; soportas las agresiones del orgullo, las asechanzas de los enfermos; alivias a los impotentes, estimulas a los tímidos, complaces a los hartos, encuentras la fórmula de los desencantados. Eres la confidente del borracho, el refugio del perseguido, el lecho del que no tiene reposo.
Has educado tu boca y tus manos, tus músculo y tu piel, tus vísceras y tu alma. sabes vestir y desvestirte, acostarte, moverte. Eres precisa en el ritmo, exacta en el gemido, dócil a las maneras del amor.
Eres libertad y el equilibrio; no sujetas ni detienes a nadie; no sometes a los recuerdos de a la espera. Eres pura presencia, fluidez, perpetuidad.
En el lugar en que oficias a la verdad y a la belleza de la vida, ya sea el burdel elegante, la casa discreta o el camastro de la pobreza, eres lo mismo que una lámpara y un vaso de agua y un pan.
Oh puta amiga, amante, amada, recodo de este día de siempre, te reconozco, te canonizo a un lado de los hipócritas y los perversos, te doy todo mi dinero, te corono con hojas de yerba y me dispongo a aprender de ti todo el tiempo.
Jaime Sabines 1967


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